¿Quién soy yo? El poder de Reinventarse

En el transcurso de la vida podemos encontrarnos en situaciones en las que no sabemos cómo actuar. En estos casos podemos improvisar y descubrir recursos propios que ni sabíamos que existían, o también paralizarnos sin saber cómo reaccionar.

suche Lösung

Nuestro comportamiento suele ir precedido por una manera de actuar que conocemos, que en el pasado nos funcionó, porque podemos predecir qué ocurrirá después de actuar de ese modo.

Pero cuando no ocurre lo que esperamos podemos sorprendernos del resultado, y es cuando entonces podemos valorar reinventarnos y actualizar el personaje, que hemos desarrollado hasta el momento, con lo aprendido en la nueva experiencia. Y así, en una futura situación similar, ya tendremos el conocimiento para saber manejarnos en ella.

Por tanto, gracias a las situaciones incómodas, a los errores que cometemos, a las pifias, a las situaciones en las que podemos sentir que hemos hecho el ridículo, en los tropiezos inesperados… nos damos cuenta que estamos en continua revisión de nuestro sistema personal de predicción de lo que ocurrirá en cada experiencia, como nos indica George Kelly en el ciclo de la experiencia:

ciclo de la experiencia

Es decir, constantemente actuamos con un papel aprendido por las experiencias vividas en el pasado, e improvisamos en las desconocidas, ampliando cada vez más nuestros recursos en cada paso que damos hacia adelante. Y gracias a ello nos sentimos en movimiento, en un constante crecimiento y aprendizaje, con la sensación de que ¡nunca te vas a dormir sin haber aprendido algo nuevo!

La vida es el mejor teatro del mundo, en el que podemos ampliar y crecer en nuestras actuaciones diariamente, aunque también podemos observarnos reiterando un papel en el que nos sentimos seguros. Ambas opciones pueden ser satisfactorias según el punto en el que nos encontremos, pero como seres humanos, necesitamos avanzar hacia adelante, crecer. La misma naturaleza está en constante movimiento, avanzando sin pausa, porque hay vida en ella. Y lo mismo ocurre con nosotros que formamos parte de ella.

conexión, evolución

Ciertamente hay momentos necesarios de descanso, de reflexión, para detenerse… pero tras ellos, también es necesario seguir avanzando, moverse, reinventar nuestro papel, adaptarnos a nuestro crecimiento, permitiéndonos evolucionar hacia aquello en lo que queremos convertirnos, hacia aquello con lo que nos sentimos en sintonía con nosotros mismos y con lo que queremos vivir y experimentar. Si lo hacemos, tras ello, en un futuro, vendrán otros momentos nuevos, avanzando continuamente en nuestra evolución.

Como la energía que fluye sin pausa, a diferentes ritmos en distintos momentos, pero siempre en movimiento. Como en el teatro, en el cine, en el baile, en el caminar, en la vida… en todo, hay movimiento. Desde la partícula más pequeña de nuestro cuerpo hasta en el universo hay movimiento. Por tanto… ¿Para qué estancarnos en un rol, una manera de actuar, una manera de hacer, pensar, sentir… si no es satisfactorio?

Quizás nos sentimos seguros en una manera de hacer, quizás encontramos seguridad en aquello que podemos predecir… ya que la incertidumbre, el no saber qué ocurrirá puede asustarnos. Pero vemos que justamente es la incertidumbre, el cambio, la renovación, el avance… lo que define la vida. Podemos aferramos a situaciones, personas, lugares, circunstancias que nos dan seguridad, y olvidarnos de que todo ello en cualquier momento puede cambiar hacia una dirección que esperamos o deseamos, o también hacia lo opuesto.

Al final, lo que siempre está con uno mismo, es uno mismo en conexión constante con lo que le rodea. Pero lo que realmente poseemos es nuestra propia energía, lo que sentimos que somos, a través de la cual conectamos e interactuamos en el mundo.

Y ahí va la pregunta que probablemente nos habremos hecho alguna vez… ¿quién soy yo? Podemos asignarnos infinidad de adjetivos, definirnos por el trabajo que hacemos, por nuestros hobbies, por el papel o rol que hemos ido mostrando en el teatro de la vida… y ciertamente todo ello forma parte de nosotros, aunque también muchas otras cosas más que nos quedan por descubrir…

Si me lo permitís, yo prefiero apostar por la respuesta de… Yo soy yo, simplemente.

Lo que hago, mi carácter, mi manera de pensar, de sentir… son papeles o roles que escojo para representarme en la vida… es decir, escojo como quiero ser y/o vivir. Y esto me muestra que entonces tengo la capacidad, como todos los seres humanos del mundo, de reinventarme, de actualizarme, de cambiar y evolucionar hacia adelante si realmente quiero.

¿Qué papel te gustaría representar en el mundo? ¿Qué versión quieres ser de ti mismo/a de la infinidad de variedades de papeles que hay? O quizás mejor… ¿te atreves a representar un papel nuevo?

Cualquiera es válido, tú puedes elegir y construir el que prefieras, está en tus manos.